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Las religiones y el nuevo gobierno

Actualizado: 7 mar

Por Boris Briones Soto

Doctor en Historia, Antropología y Religiones

Miembro La Casa Común


Estamos por comenzar un nuevo ciclo político, sin duda hay muchos desafíos por delante. En materia religiosa el presidente electo ha señalado tres ejes relevantes en su programa de gobierno: primero trabajar para que Chile sea un Estado laico, en segundo lugar, profundizar el trabajo que desarrolla la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos y, en tercer lugar, perfeccionar la Ley de Libertad de Culto en un amplio proceso participativo que incluya a todas las religiones presentes en el país. Esta materia es relevante para la sociedad contemporánea, va de la mano con la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos.


En cuanto al Estado laico, es altamente probable que esta materia quede zanjada en la nueva Constitución. Se presentaron distintas iniciativas populares de norma que tocaban esta temática, igualmente algunos constituyentes ya han iniciado conversaciones y trabajo sobre la laicidad. En lo concreto, esto busca que todas las religiones se encuentren en igualdad de condiciones en el país y que el Estado no tome postura con ninguna, pero que se relacione con todas. En un Estado laico no existen las defensas corporativas a una determinada religión y el Estado es neutral frente a las creencias de sus ciudadanos.

En relación con la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos, se busca ampliar su trabajo para que sea una instancia con mayor representación, ampliando su trabajo a otras religiones más allá de las tradiciones abrahámicas, incluyendo las creencias de los pueblos originarios y también la increencia. En este sentido se debe buscar una relación entre la ONAR y la mayor cantidad de expresiones espirituales, no solo aquellas que se encuentran institucionalizadas mediante personalidad jurídica. Esta relación debe ser lo más amplia posible y no dogmática para ir en la línea del Estado laico.


Otro punto importante es que la ONAR debe tomar las riendas para dar un espacio a la promoción efectiva del diálogo interreligioso y la prevención del fundamentalismo, asunto que es de sumo interés en el mundo actual, donde cada vez se acrecientan los problemas sociales y políticos producto de interpretaciones literales y erróneas de textos sagrados. El diálogo interreligioso es fundamental para la tolerancia y para darnos cuenta de la existencia del otro, tal como lo ha planteado acertadamente Tzvetan Todorov. Esto debe ser realizado con una perspectiva descentralizadora, hay que ir a las regiones, se deben cruzar las fronteras de Santiago.


Por último, el trabajo que convocará a la mayoría de las entidades religiosas y a la sociedad civil en general será el perfeccionamiento de la Ley de Culto, que data de 1999. Esto debe ser revisado y adaptado a los tiempos presentes, partiendo por el uso de una terminología más amplia, que incluya expresiones religiosas diversas y la clara prevención del fundamentalismo religioso.


¿Por qué son temáticas relevantes para el Estado? Porque en algunos lugares del mundo se ha buscado utilizar la religión para la legitimación del autoritarismo, esto ya que los sistemas de creencias suelen ser un elemento cohesionador en determinados grupos sociales. Hay líderes que han abusado de la religión para someter, mentir y manipular políticamente a los ciudadanos. La nueva perspectiva religiosa del gobierno debe ser no confesional y no religiocéntrica, solo con una amplia mirada se logrará convocar a sectores religiosos ampliamente desplazados en los últimos años. Hay que recordar que la religión es mucho más que cristianismo, judaísmo e islam. También son religiones las creencias de los pueblos originarios, también lo es el budismo, el zoroastrismo y el hinduismo.

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